martes, 6 de marzo de 2012

Entrevista con Ignacio Portela


-Mi nombre es Ignacio Portela. Me licencié en Comunicación Audiovisual en la UPF y busqué infructuosamente un trabajo relacionado con el periodismo durante mucho tiempo. Después de intentos frustrados, trabajos de becario y de empresas que ni en prácticas te quieren, acabé estudiando Derecho y Ciencias Políticas en la Universitat de Barcelona, con la ilusa esperanza de complementar mis conocimientos en la materia con tal de un día ser mejor periodista. Eso y que me sobraba el tiempo.

¿Consideras que tu vida ha sido afectada de alguna manera por la crisis?  ¿Cómo?


Supongo que la crisis me ha afectado como a cualquier otro estudiante universitario que lucha por ganarse la vida sin depender de sus padres y que quiere encontrar un trabajo remunerado relacionado con su carrera.
Vamos, eso que hace unos años se veía como lo normal y hoy parece poco menos que una misión imposible solo apta para enchufados… Más allá de eso, creo que la crisis ha afectado nuestras ilusiones y esperanzas. El pesimismo y la desmotivación son palpables entre la gente de nuestra edad. ¿Para qué te sirve estudiar? ¿Para qué un esfuerzo tan grande que nadie parece valorarlo y que no te garantiza ni siquiera un futuro laboral? Este ambiente “depresivo” parece contagiar lo que ahora llaman nuestra “Generación Perdida”

¿Por qué has decidido empezar el Grado de Derecho y Ciencias Políticas?

Ambas carreras siempre me habían interesado. Consideré que lo más inteligente sería seguir formándose en aquello que me interesaba. Un complemento a la carrera periodística. Con la esperanza, claro está, de tener un mayor conocimiento de los temas de los que tendría que informar en mi trabajo. Así mismo, después de muchos meses sin encontrar un trabajo, no tenía con qué ocupar mis horas. Nada que no me hiciera pensar que no estaba perdiendo el tiempo. Nada enerva más que el no sentirte útil ni activo. Pensar que pierdes tu tiempo.

¿Participas en alguna asociación, sindicato o eres afiliado a algún partido político? Cuáles?

No pertenezco a ningún partido político ni estoy afiliado a ningún sindicato pues no simpatizo con ninguno de ellos en particular (pero como se podría decir, “Defenderé hasta la muerte tu derecho a creer en ellos”)
En cuanto a asociaciones, soy socio y activista de Amnistía Internacional (AI) desde hace un par de años. Empecé en el grupo universitario de la Universitat Pompeu Fabra y ahora estamos trabajando para crear uno nuevo aquí, en la UB. Además también pertenezco (aunque con menor grado de implicación) en las ONGs “Pau Sempre” y la asociación “Estudiants per Palestina”

¿Qué actividades desarrollan dichas organizaciones?

Amnistía Internacional (AI) es una ONG que defiende los Derechos Humanos recogidos en la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” de 1948, así como diferentes Pactos Internacionales. Si lees la declaración, parecería que todos esos derechos caen “de cajón”. Podrían parecer muy obvios y evidentes, pero sorprende comprobar cuantos países incumplen uno u otro. Incluso el nuestro. AI realiza una defensa de estos derechos mediante campañas, recogidas de firmas y actos de sensibilización. Sus acciones crean bastante presión internacional, al estar respaldadas por la ONU. Y han tenido bastantes éxitos.

Pau Sempre” y” Estudiants per Palestina” colaboran en proyectos humanitarios de paz y sensibilización, especialmente en la zona de Israel y Palestina. Intentamos conseguir un acercamiento entre las dos culturas y el reconocimiento de Palestina como Estado perteneciente a la ONU, cosa que aún no se ha logrado. La parte de sensibilización es la más importante, pues cada verano se organizan brigadas de reconstrucción de casas palestinas destruidas por el Estado de Israel. Para ello colaboramos con el ICAHD (Israeli Committee Against House Demolition). Las brigadas consisten en un grupo de jóvenes del Estado Español que durante 15 días serán testigos de primera mano de la situación en unos de los puntos más conflictivos de Oriente Medio, para que luego, ellos mismos, saquen sus conclusiones. En mi caso personal, fui con la Brigada hace dos años, y me sirvió para entender las diferentes dimensiones del conflicto, sin partidismos por un bando u otro.

 ¿De qué manera estás involucrado en las actividades desarrolladas dentro de cada organización?

En la parte de AI, hacemos las campañas que nos aconsejan desde las oficinas centrales y las diferentes secciones. En el caso universitario, realizamos recogidas de firmas sobre ciertas cuestiones humanitarias internacionales. Así mismo, coordino el grupo, me pongo en contacto con la gente interesada, buscamos ponentes para charlas, realizamos auto-formaciones informativas sobre temas de actualidad. Vamos, considero que colaboro bastante activamente con Amnistía, pero siempre como estudiante y colaborador universitario. No como miembro u miembro de la Organización de Amnistía internacional, ya que no tengo peso ni cargo relevante en la ONG. Por ello, solo puedo hablar por mí mismo, no en representación de ninguna ONG.

En “Pau Sempre” y “Estudiants per Palestina” tengo una función de colaborador puntual sin estar involucrado realmente en ninguna de las dos. Colaboro en sus acciones y actos, y como ya expliqué, fui un brigadista hace dos años. En las diferentes reuniones y actos, intento aportar un poco neutralidad en un tema en que la gente suele ser muy tendenciosa. Personalmente no me considero ni Pro-Palestino ni Pro-Israelí, simplemente me interesa que se cumplan los Derechos Humanos en la zona sin entrar en debates políticos. Lo fundamental para que la gente sobreviva y pueda vivir su vida en paz, sin entrar en ideologías. Por ello siempre me ha gustado la posición de Amnistía Internacional en materia de Derechos Humanos. Éstos se anteponen a todo lo demás. Lo primero es tener derecho al agua y a una vivienda, la política ya vendrá luego.

¿Consideras importante la participación ciudadana en estos tipos de actividades?


La participación ciudadana siempre me ha parecido fundamental. En mi opinión, se debería expresar más habitualmente que en unas urnas cada 4 años. Admiro profundamente a aquellos que se han manifestado pacíficamente a lo largo de toda la historia. Admiro esos miles de personas que salen a la calle para pedir un mundo mejor, evitar los recortes, denunciar la corrupción o un sistema político más justo. Y me duele profundamente que cuatro cobardes encapuchados y violentos acaparen toda la atención de los medios. Lo único que hacen es que el mensaje se pierda entre todo el ruido mediático. Pues hay que ser muy cobarde para tirar una piedra con la cara encapuchada. Los valientes expresan sus ideas con la cara descubierta, pacíficamente, día tras día, sin nada que ocultar. Como dice la frase, “La violencia es el último recurso del incompetente”
 
¿Qué dirías tú a una persona que ya no cree en ningún tipo de participación en la sociedad y que tampoco creen en la política?

Yo no soy nadie para decirle o aconsejarle nada a nadie. No puedo decirle a nadie qué o cómo debería pensar. Cada uno que haga lo que considere y crea. 

¿Crees que podrías cambiar el mundo?

Me encanta la frase “No puedo cambiar el mundo, pero sí mi micromundo” Lo que hoy en día se ha modernizado con el “Think Global, Act Local”. La posición cómoda es pensar que las dinámicas no van a cambiar se haga lo que se haga. Que esto sea cierto o no, yo no lo sé. Pero siempre me ha gustado un libro de Stefan Zweig titulado “Momentos Estelares de la Humanidad” que muestra como algunas pequeñas acciones puntuales de un individuo provocaron grandes cambios en el curso de la historia. La Marsellesa, una simple canción compuesta una noche cualquiera que provocó una revolución. O la caída de Bizancio, porque alguien se dejó abierta la puerta trasera de la muralla. O más recientemente, Mohammed Bouazizi, que al inmolarse desencadenó la revuelta tunecina. Creo que cualquiera de nosotros puede ser el detonante de la historia futura.    






        

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