Para que un sistema político se le pueda denominar democrático, entre otros factores, es imprescindible que existan vínculos entre Estado y sociedad, y que a través de este cancal se pueda agregar y vehicular demandas sociales. En cualquier manual de ciencias políticas, el proceso de canalizar y transmitir demandas sociales y transformalas en resultados, figuran como algunas de las funciones fundamentales de los partidos políticos. Sin embargo, actualmente vivimos una realidad en la cual estos tipos de asociaciones están cada vez más alejadas de los ciudadanos y buscan defender unos intereses propios que en muchas ocasiones no coinciden con los imputs sociales, el denominado "autimos político". Para entender las reglas del juego en un sistema democrático es fundamental tener conocimiento empírico e histórico de los partidos políticos.
Sin embargo, a los ciudadanos en una "sociedad líquida", no les preocupan ideologías partidarias. Las personas están preocupadas los resultados, es decir, las consecuencias de unas medidas concretas y el grado de eficacia de las mismas , independientemente de la ideología del partido. Si una gestión concreta provoca un bienestar social general, la gestión probablemente será reconocida y el partido será debidamente agradecido y recompensado con votos. No obstante si un partido, durante el ejercicio de su mandato, actúa de forma irresponsable y demagógica, y además provoca resultados desastrosos, este partido será duramente castigado en las urnas. Hoy por hoy, gracias a la era de la información, a las nuevas tecnologías y a las redes sociales, la mayoría de las personas ya son concientes acerca de los diferentes tipos de partidos, sus ideologías, sus verdades y sus mentiras. Puede parecer paradójico, pero el alejamiento entre políticos y ciudadanos demuestra que el electorado han dejado de ser ignorantes políticos y la prueba de ello es la presencia de indignados en todo el mundo representados por distintos grupos y movimientos sociales. Por lo tanto, la indignación y la no participación en el contexto actual no representan ignorancia política, sino todo lo contrario.
Para que los indignados vuelvan a las urnas, la sociedad urge y reclama nuevos héroes de la democracia, líderes carismáticos, personas dispuestas a poner las cosas en su sitio, y que además sean capaces de dar sentido al artículo 1.2 de la Constitución Española. “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.”
Eu nao concordo que a populçao saiba as diferenças entre os partidos políticos e as ideologias, principalmente, pq no fundo todos os partidos políticos sao iguais e já nao tem mais ideologia. O que acredito é que uma parte da populaçao já nao aceita as coisas como antes e parte para a manifestaçao de seus desejos e de sua indignaçao. Acho que os indignados sabem o que nao querem, mas nao sei até que ponto tem um nova proposta. Bom, pedir o fim do capitalismo já é uma grande coisa, mas é preciso pensar e discutir o que queremos no seu lugar. beijosss
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